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"Amo, perro y gato": Fábula moderna sobre el liderazgo ético en las empresas

 

En su más reciente libro sobre liderazgo: “Amo, perro y gato”, el escritor y periodista Jorge Eliécer Castellanos nos presenta una graciosa fábula del poder, tanto del poder político y social como especialmente del poder empresarial, cuya moraleja destaca la necesidad de líderes con valores espirituales y morales para enfrentar las críticas circunstancias del mundo contemporáneo. Reseña del presidente de RSE Consultoría, Jorge Emilio Sierra Montoya.

 

Sobre todo en su libro anterior: “Líderes para tiempos de crisis” (con prólogo del ex presidente Álvaro Uribe Vélez), el escritor y periodista Jorge Eliécer Castellanos aborda a profundidad el tema del liderazgo con una visión actual, naturalmente en el marco de las críticas circunstancias que afronta el mundo contemporáneo. ¿Cómo ser líder en estos tiempos?, es su pregunta clave. La obra responde a dicho interrogante, buscando así que sus lectores tengamos el conocimiento necesario para ser líderes en sentido estricto.

Ahora bien –se interrogará usted, con seguridad-, ¿qué tipo de liderazgo nos propone? Sin duda, un liderazgo trascendente, basado en aquellos valores espirituales y morales que identifican al cristianismo desde sus orígenes, por lo cual no es de extrañar el fundamento bíblico que le sirve de guía. El autor es un ferviente cristiano, claro está.

Ese camino, por cierto, es el mismo que también él ha recorrido a través del reino animal, del que deriva otras tantas lecciones de liderazgo, según dejó constancia en numerosos artículos para la prestigiosa revista “Diners”, ya próximos a ser reunidos en un nuevo volumen editorial.

Y es, a su vez, el camino que aparece descrito, ahora en forma de fábula, por su más reciente libro: “Amo, perro y gato”, una especie de síntesis de los dos textos mencionados, ya no sólo con sus reflexiones sobre el liderazgo humano y la sabiduría de los animales (restringidos, en este caso, al perro y el gato) sino con un lenguaje narrativo, novelesco, que hace más agradable la lectura sobre asuntos que en el campo académico suelen ser bastante complejos.

Pero entremos de una vez en materia, sin mayores rodeos.

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“Amo, perro y gato” es una fábula del poder, como dice su autor. Del poder en general, incluso político y social, aunque especialmente del poder en las empresas, cuyos máximos directivos están allí simbolizados: el amo es el dueño o propietario de la compañía, mientras el perro y el gato son los jefes que lo representan, o sea, los llamados mandos medios. Cada uno de nosotros, en cada empresa u organización social, identifica con facilidad a alguno de los tres personajes  que lo caracteriza.

Desde el principio de la historia, el poder aparece concentrado en el amo, a la manera de un poder absoluto, aunque esté sustentado en procesos democráticos que en ocasiones son simple apariencia. En tales circunstancias, el perro fiel, como obediente y sumiso empleado, asume la autoridad delegada por su jefe supremo, con quien comparte el éxito inicial de sus actividades empresariales.

Sólo que las dificultades no tardan en aparecer, igual que en cualquier negocio. Es entonces cuando tiene que recurrirse a la ayuda del gato, quien termina imponiendo sus criterios, en diálogo con el perro, para humanizar la administración, mejorar las relaciones tanto internas como externas y superar, en síntesis, la soberbia que trae consigo el cuestionado poder absoluto. Así, ambos “jefes”, en una verdadera alianza estratégica, terminan repartiéndose el poder, ejerciendo los máximos cargos (presidencia y vicepresidencia), con el pleno respaldo del amo.

La estrategia del gato funciona, sólo que por un tiempo. La empresa entra en crisis, mejor dicho. ¿Por qué? Por negarse a adoptar los cambios indispensables en la época actual, sobre todo en materia tecnológica, puesto que sus viejos administradores siguen aferrados al pasado, a un estilo obsoleto de gerencia, creyendo que sus antiguas estrategias tendrán que dar siempre buenos resultados.

Al final, la bancarrota es inevitable. Y al tiempo que el perro, siempre fiel, sigue al amo en su desventura, el gato lo abandona, actuando cada uno de acuerdo con su naturaleza, con los valores que rigen sus actos.

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He ahí la fábula de “Amo, perro y gato”, fácil de interpretar. No obstante, allí hay una historia superpuesta, igualmente con sentido literario, según la cual Erick, un viejo vikingo, deja su testamento escrito, con fábula incluida, en torno al liderazgo, el poder y, en último término, la naturaleza humana, sea la suya o la nuestra, la de todos los hombres.

El anciano, representante a su turno de una cultura milenaria, hace constar en sus documentos que la sabiduría es el mayor tesoro y sirve para la sana convivencia, con sentimientos de solidaridad, según nos enseña ese gran legado de Jesús desde hace más de dos mil años.

“Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado”, nos recuerdan los textos sagrados, donde el supremo poder, basado en el amor, no puede ser otro que el de Dios, nuestro Creador, cuyos mandamientos deben regir la conducta de los gobernantes o líderes, cualesquiera sean.

El auténtico liderazgo, en fin, debe ser trascendente, con valores espirituales y morales, sin los cuales ninguna empresa, por poderosa que sea en algún momento, podrá sobrevivir. La lección es clara y digna de aplicarse, con mayor razón en el mundo de los negocios.

 

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Categoría: Columnas